Este tomo es uno de esos mangas que te agobian, te estresan y te dejan una sensación de impotencia terrible. Gatsu y todos los soldados intentan cepillarse al escuadrón de los perros, pero el Perro jefe es monstruoso. Hagan lo que hagan no pueden quitárselo de en medio. Hagan lo que hagan, no pueden escapar y darle esquinazo. Con una sola mano espachurra cabezas. Miura en este punto introduce un ser completamente loco cuyo único fin es matar. Y la cosa empeora anteros cuando se transforma en el monstruo que de verdad es, aunque el diseño del bicho es bastante... ridículo, la verdad. Y justo cuando acaba el tomo, parece que llega la tranquilidad, el respiro. Pero a partir de aquí, enganchas el manga y no puedes parar de leer hasta finalizar el tomo #13. Lo prometo (porque me ha pasado)
#ZNSeries – Crítica de 100 Años de Soledad, Parte 2, de Rodrigo García,
Alex Garcia López y Laura Mora Ortega
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Finalizado el periplo de las siete generaciones de la familia Buendía por
la que discurre la legendaria novela de Gabriel García Marquez, toca
analizar lo...
Hace 3 días


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